Tijuana llegó hasta Ciudad Juárez con ocho jugadores, una cancha por delante y muchas ganas de demostrar que la edad no es un límite para seguir compitiendo.

Pero, primeramente:
¿Qué es el cachibol?
El cachibol es un deporte de equipo que combina elementos del voleibol y el baloncesto, pensado principalmente para personas adultas y mayores. Más allá de la actividad física, el deporte se convierte también en un espacio para convivir, mantenerse activos y, por supuesto, seguir disfrutando de la emoción de competir.
Los pasados 21, 22 y 23 de agosto, el equipo Rambos Team Cachibol, de Tijuana, Baja California, viajó hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, para participar en el torneo Juangabrielísimo 2026, donde representaron a nuestro municipio en la categoría 50-59 varonil.
Después de varios encuentros, esfuerzo, estrategia y, seguramente, más de algún grito desde la banca, el equipo tijuanense consiguió quedarse con el tercer lugar a nivel nacional.
Pero detrás de esa medalla hay algo que resulta todavía más interesante: las historias de quienes la hicieron posible.
Entre ellos se encuentra el maestro Martín Guerrero Félix, jugador de Rambos Team Cachibol, quien durante el torneo recibió un reconocimiento especial como jugador valioso.
Martín tiene 61 años, mide 1.90 metros y es originario de Ciudad Obregón, Sonora. Es padre, maestro y abuelo de Mateo, Emilio y Elian. Este último, por cierto, tiene una manera muy particular de explicar la afición deportiva de su abuelo: dice que Martín juega “Chiquibol”.
Y quizá esa palabra, dicha desde la mirada de un nieto, termina describiendo algo que las estadísticas no pueden medir.
Porque detrás del jugador que vemos en la cancha está también el padre, el maestro y el abuelo; la persona que encuentra en el deporte una manera de mantenerse activo, convivir y compartir con otros.
Durante el torneo, Martín fue reconocido frente a las y los participantes y asistentes, quienes le dedicaron un caluroso aplauso mientras recibía la medalla que distinguía su participación como jugador valioso.

Por unos momentos, la cancha dejó de ser solamente un espacio de competencia y se convirtió también en un lugar para reconocer la constancia, la disciplina y los años de experiencia.
Y mientras una medalla puede ocupar poco espacio entre las manos, todo lo que representa puede ser mucho más grande.
Porque el cachibol no se trata únicamente de lanzar, recibir o pasar una pelota. También se trata de demostrar que seguir jugando es una decisión que puede tomarse a cualquier edad.
Y así fue como Martín Guerrero, Arturo, Antonio, Jaime, Juan, Iván, Rubén y Martín regresaron a Tijuana con un tercer lugar nacional.
Ocho jugadores que viajaron representando a una ciudad y que regresaron con algo más que una posición en el podio: una historia que contar.
Quizá por eso el tercer lugar no debería verse simplemente como el número que aparece junto a una medalla.
Es también la prueba de que todavía hay muchas formas de mantenerse en movimiento, de encontrarse con otros y de seguir haciendo equipo.
Y si para un nieto el cachibol puede ser simplemente “Chiquibol”, quizá para quienes lo juegan sea algo mucho más grande: Una manera de demostrar que nunca es demasiado tarde para volver a entrar a la cancha.

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